LI LO LU

VARIOS AUTORES / VARIOUS AUTHORS

Año

Year

2013

Género

Genre

Literatura / Literature

Dimensiones

Dimensions

11,5 x 16,5 cm

Nº de pág

Nº of pages

137/57/40 Pags

ISBN

ISBN

9789584636942

Li Lo Lu reúne el trabajo literario de tres artistas plásticas: Liliana Vélez (Ciudad, año), Lorena Kraus (Ciudad, año) y Luisa Roa (Ciudad, año). Este  proyecto obtuvo la beca de publicaciones  periódicas sobre artes plásticas y visuales de IDARTES.

Liliana: «No hay peor idea en mi vida que la de salir con alguien que me guste». Con una prosa limpia y sin mediación entre una historia y la otra, Vélez pasa, por ejemplo, de enumerar las excusas que le han dado los hombres con que ha salido para sacársela de encima mientras contempla su propio vómito en un tren que se sacude demasiado, a describir el encierro que padeció mientras trabajaba en la cocina de un restaurante en el extranjero: «Éramos chiquitos, de piel cobriza, con cicatrices en la cara y en las manos. Sonrientes, morbosos, sumisos, cansados. Pobres».

Lorena: «He bebido de la sangre del archivo de mi abuelo hasta el cansancio, hasta la embriaguez y hasta el hastío». Extenuada por el trabajo investigativo que le exigió el documental que realizó sobre su abuelo Erwin Kraus (fotógrafo y pionero del montañismo en Colombia), su nieta decide ahora recoger sus pasos por carreteras y montañas. También decide llevar su propio diario y anotarlo todo, incluyendo fragmentos de los diarios de viaje de su abuelo. Un diario dentro de un diario. Mientras recorre el país y se pregunta acerca del por qué de esa necesidad de su antepasado por emprender travesías cada vez más descabelladas, Lorena va descubriendo que un viaje, así sea detrás de los pasos de alguien más, siempre es un viaje hacia sí mismo.

Luisa: «Conocí a Thomas Bernhard por El malogrado. En un mundo tan ruidoso, aún hay cosas muy pequeñas que uno puede escuchar si se queda un momento en silencio». Así son las historias de Roa, como esos murmullos delicados y casi imperceptibles que hacía Glenn Gould (personaje–eje de El malogrado), cuando tocaba el piano. Con una mirada casi infantil pero incisiva, Roa nos cuenta pequeñas particularidades de personas que pasaron casi siempre de manera fugaz por su vida. Entre ellas, una vecina que la cuidó de niña y que afirmaba poder hablar con la virgen o, una artista japonesa silenciosa y cuyos performances Roa no entendía, pero que amaba contemplar porque «Hitomi no cambiaba ni actuaba, su presencia era la misma que cuando tomábamos el té». Es difícil saber qué tanto de la vida de estas personas es cierto y cuánto fue inventado por la autora, pues como ella misma afirma: «Esta debe ser la razón por la que no hago bien las tareas: pierdo demasiado el tiempo imaginando la vida de los demás».

Li Lo Lu gathers the literary work of three plastic artists: Liliana Vélez (City, year), Lorena Kraus (City, year) and Luisa Roa (City, year). This project obtained the scholarship of periodical publications on plastic and visual arts of IDARTES.

Liliana: “There is no worse idea in my life than to go out with someone I like”. With a clean prose and without mediation between one story and the other, Velez goes, for example, to list the excuses that have given him the men he has left to get rid of while watching his own vomit in a train that shakes too much , to describe the confinement he suffered while working in the kitchen of a restaurant abroad: “We were young, with copper skin, with scars on our faces and hands. Smiling, morbid, submissive, tired. Poor. ”

Lorena: “I have drunk from the blood of my grandfather’s file to exhaustion, to drunkenness and to boredom.” Exhausted by the investigative work demanded by the documentary she made about her grandfather Erwin Kraus (photographer and pioneer of mountaineering in Colombia), her granddaughter now decides to collect her grandfather’s steps on roads and mountains. He also decides to keep his own journal and write down everything, including fragments of his grandfather’s travel diaries. A newspaper inside a newspaper. While touring the country and wondering about the reason for her ancestor’s need to undertake increasingly crazy trips, Lorena is discovering that a trip, even if it is behind the steps of someone else, is always a journey towards oneself.

Luisa: “I met Thomas Bernhard for the ill-fated. In such a noisy world, there are still very small things that you can hear if you stay silent for a moment. ” Such are the stories of Roa, like those delicate and almost imperceptible murmurs that Glenn Gould (character-axis of the ill-fated) did when he played the piano. With an almost childlike but incisive look, Roa tells us about the particularities of people who almost always spent a fleeting moment in their lives. Among them, a neighbor who took care of her as a child and who claimed to be able to talk to the Virgin or a silent Japanese artist whose performances Roa did not understand, but who loved to contemplate because “Hitomi did not change or act, her presence was the same as when we had tea. ” It is difficult to know how much of the life of these people is true and how much was invented by the author, as she herself states: “This must be the reason why I do not do the tasks well: I waste too much time imagining the life of others”.

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